viernes, 4 de mayo de 2012

NECESIDAD DE UNA POLÍTICA LINGÜÍSTICA QUE VALORE LA LENGUA MATERNA DEL ALUMNADO



            
La consideración y gestión de la diversidad lingüística y cultural constituye aún una asignatura pendiente para la sociedad ceutí. 
     Desde la apreciación de la diversidad como un elemento positivo y enriquecedor podrán generarse verdaderas y necesarias dinámicas de interculturalidad. Además, si se diseña y desarrolla una política lingüística adecuada, la lengua materna podrá ser utilizada como elemento generador de procesos metalingüísticos y, por ende, metacognitivos, que lleven a un mayor desarrollo competencial tanto de la lengua materna como de la lengua del Estado.
       El conocimiento de la realidad del contacto de lenguas es el paso previo para conseguir que las culturas ceutíes tengan un estatus y reconocimiento igualitario y equitativo, y que sean consideradas como patrimonio comunitario más que como compartimentos estancos.

Medidas y propuestas para el desarrollo de una política lingüística acorde con la realidad ceutí:

·         Valoración y aprecio del árabe ceutí (reconocimiento explícito).
·         Presencia de la lengua y/o la cultura materna en el centro escolar.
·         Valoración positiva de la lengua materna del alumnado.
·         Utilización de la lengua materna en el aula como base del aprendizaje y como elemento afectivo.
·         Fomento de actividades que generen procesos metalingüísticos y metacognitivos.
·         Elaboración e implementación de un “proyectos lingüísticos de centro”.
·         Desarrollo de procesos de interacción (como pueden observarse en los grupos interactivos) en lengua materna y en la segunda lengua.
·         Formación del profesorado sobre: cuestiones lingüísticas y sobre metodología de enseñanza del español como L2.
·         Adaptación del árabe ceutí al Marco Común Europeo de Referencia de las Lenguas.
·         Producción y utilización de materiales educativos específicos para reforzar la presencia en el aula del árabe ceutí.


SITUACIÓN DE PARTIDA PARA EL DESARROLLO DE POLÍTICAS LINGÜÍSTICAS ACORDES CON LA REALIDAD CEUTÍ



En el trabajo que presenté recientemente en el V Congreso Internacional de Árabe Marroquí realicé una aproximación al panorama lingüístico y a la realidad sociocultural de Ceuta, con la finalidad de ofrecer un análisis de la situación actual del contacto de lenguas y de establecer una propuesta de actuación en el ámbito de la gestión lingüística –fundamentalmente en la escuela-.

En la actualidad nos encontramos con la siguiente situación sociolingüística en nuestra ciudad:
           
Existe un grupo mayoritario monolingüe español, identificado con el habla andaluza occidental, que posee unas características lingüísticas y una actitud hacia su variante comunicativa similares a las de los hablantes del sur de la Península Ibérica. Este colectivo, al ser dominante socioeconómicamente y tener como lengua materna la oficial, no ve amenazado su futuro lingüístico, aunque no ocurre lo mismo en el ámbito social.         Respecto a la minoría mayoritaria, no existe un sentimiento especial de alerta hacia una lengua que pueda extinguirse –ni siquiera como fruto del proceso de asimilación cultural al que se encuentra sometida- aunque la ausencia de políticas lingüísticas que favorezcan su reconocimiento, valoración y aprecio, hace que esté simplificando sus estructuras.

A continuación describo lo que, a mi entender, define históricamente la relación entre el árabe ceutí (y la cultura musulmana) y la escuela, destacando las siguientes fases:

Primera fase: negación de la realidad lingüística y cultural del aula. Culturalmente hablaríamos de “asimilación”. El ideal de homogeneización del aula es una constante.

Segunda fase: quejas y críticas al colectivo arabófono porque no se consiguen buenos resultados. Se identifica árabe con fracaso escolar (en lugar de tomar en consideración otras variables como nivel socio-económico y cultural y de tener en cuenta que el fracaso escolar es tiene un origen multifactorial).
Respecto a las dinámicas de interculturalidad hablaríamos de integración. Hay problemas de aprendizaje y rendimiento que desvelan una gestión lingüística y cultural deficiente.

Tercera fase: desánimo entre el profesorado, falta de formación para abordar el asunto y sensación de que “no se puede hacer nada”. Sigue habiendo integración, no inclusión ni una verdadera interculturalidad.

Cuarta fase: búsqueda y puesta en práctica de nuevas metodologías, nuevos enfoques en la enseñanza de segundas lenguas, competencias básicas y trabajo por tareas, nueva gestión del aula y del espacio, introducción de nuevos agentes educativos. Familias, medios de comunicación, voluntariado… Inclusión e interculturalidad.